Intervención de Estados Unidos en Venezuela
El 3 de enero de 2026, el Ejército de los Estados Unidos realizó bombardeos en Caracas y en otras regiones del norte de Venezuela, lo que resultó en la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, además de al menos 40 personas muertas. Maduro fue llevado a Estados Unidos, donde permanece en una prisión en Nueva York a la espera de ser juzgado por la justicia estadounidense.
Personas expertas afirman que el verdadero interés del gobierno de EE.UU. radica, entre otras cosas, en el petróleo venezolano. El país posee las mayores reservas de petróleo del mundo, con alrededor de 303 mil millones de barriles (una quinta parte de las reservas mundiales). En 1976, el gobierno nacionalizó la industria y creó la empresa estatal PDVSA. Hasta entonces, casi toda la exploración y producción había sido realizada por empresas extranjeras. Con la nacionalización, el Estado asumió el control total del petróleo, abolió las concesiones privadas y compensó a las empresas extranjeras. Chevron es la única gran petrolera estadounidense que todavía opera en Venezuela (con permiso formal de Estados Unidos).
Se afirma que la Casa Blanca y el Departamento de Estado han dicho a ejecutivos petroleros estadounidenses en las últimas semanas que necesitarían regresar rápidamente a Venezuela e invertir un capital significativo en el país para reactivar la dañada industria petrolera si querían recibir compensación por los activos expropiados.
Después de que la administración de EE.UU. anunciara planes para tomar el control de la industria petrolera venezolana y dijera que las empresas estadounidenses la revitalizarían, las acciones de las principales compañías de energía de Estados Unidos se dispararon.
Hasta ahora, las empresas han permanecido en silencio sobre esta afirmación.