abusesaffiliationarrow-downarrow-leftarrow-rightarrow-upattack-typeblueskyburgerchevron-downchevron-leftchevron-rightchevron-upClock iconclosedeletedevelopment-povertydiscriminationdollardownloademailenvironmentexternal-linkfacebookfilterflaggenderglobeglobegroupshealthC4067174-3DD9-4B9E-AD64-284FDAAE6338@1xinformation-outlineinformationinstagraminvestment-trade-globalisationissueslabourlanguagesShapeCombined Shapeline, chart, up, arrow, graphLinkedInlocationmap-pinminusnewsorganisationotheroverviewpluspreviewArtboard 185profilerefreshIconnewssearchsecurityPathStock downStock steadyStock uptagticktooltiptriangletwitteruniversalitywebwhatsappxIcons / Social / YouTube

El contenido también está disponible en los siguientes idiomas: English

Réplica de la ONG

4 dic 2025

Autor:
Juan Bautista Alfaro

Juan Bautista Alfaro réplica

...No me sorprende que una empresa tan poderosa quiera presentarse como víctima. Lo que sí me preocupa es el mensaje que este proceso envía a todas las personas que algún día se atrevan a cuestionar un proyecto que afecta su entorno.

Enjoy Hotels dice que su demanda “no es una SLAPP”, que solo busca proteger su reputación. Pero cuando una empresa logra que a un ciudadano le congelen las cuentas, que le embarguen ahorros destinados a supervivencia y que ese ciudadano tenga que defenderse solo, eso ya tiene un efecto amedrentador, aunque lo maquillen de “derecho legítimo”. No se trata solo de mí —se trata del derecho de cualquiera a levantar la voz por los bienes comunes sin miedo a perderlo todo.

La empresa se ufana de haber llegado a “acuerdos” con tres creadores de contenido. Yo los llamaría rendiciones bajo presión, no conciliaciones. Cuando alguien se ve enfrentado a abogados, embargos y amenazas legales, lo que busca no es justicia, sino alivio. Y eso demuestra, más que ninguna otra cosa, el poder intimidatorio del proceso. Yo decidí no firmar nada. No porque me sienta superior, sino porque creo que la rendición de cuentas empresarial frente a posibles daños ambientales y el resguardo del bien común valen más que mi tranquilidad personal. Porque si cabe una posibilidad de que existan ecosistemas importantísimos afectados por el desarrollo inmobiliario así como comunidades privadas de un ambiente sano, el pueblo costarricense debe saberlo.Y porque una verdadera conciliación exige igualdad entre las partes, no miedo...