“Trazas de crudo y sueños de agua”
17 de agosto de 2013
…Marta Liliana Chivatá tiene guantes negros de lavar ropa y botas de caucho. Está parada sobre un montículo de piedras blancas y amarillas en el río Acacías (Meta), donde Ecopetrol vierte las aguas derivadas del proceso de crudo de la estación Chichimene. El olor es fétido. “Yo por la verdad moriré”, dice Chivatá mientras empieza a quitar las piedras que están a la vista y a sacar las que están al fondo, negras, con claras trazas de contaminación por petróleo. El agua que corre debajo, y que ahora está a la vista, también es negra, olorosa a químico y caliente… Chivatá empieza a recoger en una botella el agua oscura. Nadie se atrevería a tomar un sorbo de ella. “Ecopetrol es como los gatos que tapan con arena sus desechos. La vereda La Esmeralda no es mentirosa como dicen cuando llevo las botellas de agua negra a las audiencias públicas”, dice enérgica Chivatá, una de las ‘chicas superpoderosas’, como les dicen en la región a las mujeres, en su mayoría mayores de cincuenta años, que en el Meta han abanderado una pelea frontal contra las petroleras en defensa del agua, la vida y la salud… Primero vivieron la contaminación que les dejó la entrada del bloque petrolero Cubarral, cuando se contaminaron cerca de 38 jagüeyes o pozos profundos que tiene cada casa para surtirse de agua. Después, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) le otorgó la licencia a Ecopetrol para adelantar la exploración y explotación del bloque CPO9, un proyecto que tiene áreas de los municipios de Acacías, Guamal, Castilla la Nueva, San Martín, Cubarral, El Dorado y Granada. Más de 206 mil hectáreas que también abarcan la vereda La Esmeralda…